Angola

 

Guerra de independencia

Los nacionalistas, sin embargo, se dividieron en tres grupos rivales: el Frente Nacional para la Liberación de Angola (Frente Nacional de Libertação de Angola, o FNLA), el MPLA, y UNITA. A pesar de su poderío militar, ninguna se impuso al ejército portugués hasta la revolución de Portugal en abril de 1974. Después, el sistema colonial portugués empezó a declinar. El nuevo régimen de Lisboa acordó un traspaso de poder, y el 11 de noviembre de 1975 Angola consiguió su independencia.

Dos gobiernos afirmaron representar al nuevo Estado: uno formado por el MPLA en Luanda, el otro por UNITA en Huambo. En la guerra civil se vieron implicadas las superpotencias: el MPLA fue apoyado por la Unión Soviética y ayudado por tropas de Cuba, mientras que Suráfrica, Estados Unidos y otras potencias occidentales se aliaron con UNITA y su líder, Jonas Savimbi. Al inicio de 1976, el MPLA había ganado más dominio, y su dirigente, Agostinho Neto, que también era el presidente del país, fue poco a poco reconocido en el mundo.

Neto murió en 1979 y el liderazgo político fue asumido por José Eduardo dos Santos. Continuó la guerra contra las guerrillas, que contaban con el apoyo de incursiones militares de Suráfrica en territorio angoleño, con la intención de perseguir a los insurgentes de Namibia, y al mismo tiempo intentar desestabilizar el gobierno de Dos Santos.

En agosto de 1988, en las negociaciones realizadas por Angola, Suráfrica y Cuba, se acordó un plan de paz que incluía la independencia para Namibia. En mayo de 1991 abandonaron Angola las últimas tropas cubanas y el gobierno central firmó un cese del fuego acordado con UNITA que sería supervisado por los observadores de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En las elecciones celebradas en septiembre de 1992 el MPLA consiguió 129 de los 220 escaños del nuevo Parlamento, y UNITA obtuvo 70, mientras Dos Santos derrotó a Savimbi en la votación por la presidencia. UNITA rechazó los resultados de la elección y reanudó su campaña militar. En 1993 las luchas entre las tropas gubernamentales y las fuerzas de UNITA se intensificaron y más de un millón de refugiados huyeron de sus hogares. Un nuevo plan de paz respaldado por la ONU, negociado en Lusaka (Zambia) en 1994, fracasó para resolver el conflicto, una de las guerras civiles con mayor número de muertos en el mundo.